
Victoria de fe y corazón para seguir soñando con la permanencia
Era el partido más importante del año, una auténtica final. La última bala para seguir luchando por la permanencia… y el equipo respondió. A pesar de las múltiples bajas por lesiones, viajes y contratiempos —una constante a lo largo de toda la temporada—, los que estuvieron sobre el césped dieron la cara y dejaron el alma en cada balón.
Desde el pitido inicial se notó que el equipo sabía lo que se jugaba. Con las ideas claras y una actitud impecable, nos adelantamos en el marcador y completamos una gran primera parte, llena de concentración, intensidad y eficacia. Al descanso, el 2-0 era más que merecido y dejaba todo de cara.
Pero como no podía ser de otra forma en un partido tan importante, tocó sufrir. En la segunda mitad, el rival apretó, subió líneas y el cansancio comenzó a notarse. Las piernas pesaban y el corazón tiraba más que los músculos. Aun así, el equipo supo resistir, defender con todo y aguantar hasta el último minuto.
El pitido final supo a gloria. Victoria clave, que nos permite superar en la clasificación a Los Alcázares y llegar a la última jornada dependiendo de nosotros mismos: un solo punto más y la categoría estará salvada.
Un triunfo de compromiso, de fe y de unión. Porque cuando hay ganas, no hay excusas. A por la última jornada. ¡Sí se puede!







